El complejo estrella de rock

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Es una de las adicciones inconfesables de los expatriados, sentirse una estrella del rock en los pocos días al año que pasan de visita por el pueblo. Da igual si en el país donde vives eres el rey del mambo o limpias vasos en un pub de mala muerte, cuando regresas por navidad te sientes Bon Jovi en persona. Te faltan días para quedar con todos, empacharte de pulpo a feira y colgar las fotos en feisbuk. “Pues pronto saldrás en Españoles por el mundo, ¿no?”. Eres el centro de atención en las reuniones familiares y tus amigos te preguntan con interés y fascinación. Y no es para menos. Traes regalos exóticos con historia detrás, sales por la radio y tienes mil batallitas que contar, desde tus éxitos profesionales a las desventuras con las lugareñas y sus autoridades. El tiempo pasa más rápido cuando vives fuera. “Tenéis que venir a visitarme, primavera es la mejor época”. Eres la pura imagen del éxito, y cuanto más pequeño sea el pueblo, mayor la admiración. “Venga, dí unas palabras en ruso que te escuchemos”.

Bien, pues prepárate para colgar los pantalones de cuero, como repatriado ya no eres una estrella del rock. Ahora molas la mitad. Algunos, incluso, al enterarse de tu regreso poco menos que te dan el pésame: ‘Ánimo, tío’. Los amigos ya no mueven agenda para quedar contigo, porque no vienes para unos días sino que desde ahora vas a estar sencillamente a mano. Eres uno más. Cuando quedo con ellos, como terapia, evito hablar de Rusia, no compararlo todo con mi antiguo país, aunque todavía me lo pida el cuerpo, al menos no verbalizarlo, para no anclarme en el pasado o resultar pedante. Pero no siempre lo consigo, al fin y al cabo vengo de vivir cinco años allí y ganarme la vida como periodista precisamente contando Rusia.

Visto en perspectiva el complejo estrella del rock es una farsa, la mayoría estaba en tu cabeza, la adrenalina propia de las vacaciones y de visitar a tu gente tras meses sin verla. Y por muy artificial que fuera, no negaré que se echa un poco de menos, un placebo para las miserias del expatriado, que las tiene igual que la estrella del rock. Pero esta, como cualquier adicción, tiene también terapia paliativa. Cuando todos nos fallan quedan las madres y abuelas, nuestras groupies más fieles, ellas escuchan nuestros desvelos con el interés genuino de siempre, hayamos triunfado o fracasado allende el mar, porque para ellas siempre seremos Bon Jovi.

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2 thoughts on “El complejo estrella de rock

  1. Hola, te he encontrado por casualidad a través del muro de FB donde una amiga ha publicado una entrada de tu blog…pues bien, soy Judith, 34 años y también expatriada retornada trastornada, jajaja!
    Después de 2 meses desde mi regreso y tras 4 años viviendo en Panamá me siento muy identificada con tus palabras…en mi caso el regreso no estaba tan claro por mi parte pero circunstancias de la vida hemos regresado… la lectura del complejo estrella de rock me ha hecho dar cuenta que en realidad y una de las cosas que se añoran es precisamente esa sensación de sentirte diferente, allí eres el exótico y aquí el valiente que se marchó al que todos quieren escuchar…volver a ser el vecino del 2°A se hace duro…no crees?
    Seguiré tu proceso de adaptación a la vez que vivo el mio… Saludos!

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