Mi experiencia fuera, ¿ventaja o hándicap?

repInvertí no poco tiempo, dinero y desvelos en un idioma, el ruso, que hablan 300 millones de personas y luce exótico en el currículum, pero que no aporta el más mínimo valor diferencial en el mercado laboral español, por el sencillo motivo de que apenas hay empleos relacionados con Rusia, desde luego ninguno en mi sector. Si algún día los hubo, debió ser antes de la crisis económica. El número de turistas rusos ha caído en picado desde 2012, un hostia no solo para el sector turístico sino también para el inmobiliario, las marcas de lujo y todo lo que va detrás. España, por otra parte, no compra ni armas ni gas, principales exportaciones de Moscú, con lo que no hay empresas rusas operando aquí. Resumiendo, son dos países con escasos lazos comerciales y menciono el ruso en el currículum más por fardar que otra cosa.

Hablo también inglés fluido, en serio, fue el idioma que usé en casa estos años. Pero el inglés tampoco aporta valor diferencial en una primera criba, ya se sabe que en España todos los colegios se han vuelto ‘bilingues’ y sobre currículum cualquiera lo habla nivel ‘sekspir’. Mi primera etapa en la búsqueda de empleo es quedar con conocidos, compañeros de sector, para oficializar mi regreso, pedirles consejo y que enciendan el radar, convertirles en mis ‘representantes’ por si llega a sus oídos alguna oportunidad. Me repiten que mi tiempo fuera es una tremenda experiencia, que con un bagaje así no debe costarme encontrar trabajo. Pero cuesta, porque la cultura empresarial en España es históricamente de pánico a contratar, pesan además los años de crisis y la rigidez normativa, así que son conservadoras en su elección. No seré yo quien las juzgue.

Pero ese prejuicio es un hándicap para el repatriado, cuyo perfil acostumbra a ser más bien heterodoxo y ya se sabe que lo distinto genera recelo. Contratar se percibe en España como poco menos que una boda, y uno no se casa con el rarito. No es un perfil mejor ni peor, pero del punto A al C el repatriado pasó por J y no por B, cortociruito. Si tu espectro laboral está en la empresa privada, definitivamente encontrarás tu nicho en las multinacionales, que por lógica valoran más que de veras hables idiomas y esa perspectiva de haber residido en el extranjero.

Al final hay días en que te levantas cenizo, te planteas si no fue un error volver, salir de la zona de confort, pero luego recuerdas que no es la primera vez que empiezas de cero y te pones en pie, lo hiciste en país ajeno y lo puedes repetir en el propio, es el sino de nuestra generación.

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